Paulina Rubio reconoce que tiene problemas con sus dos padres de sus dos hijos, Nicolás de 14 años y Eros, de 3 años, el primero del español Ricardo Bofil, y el segundo de Gerardo Bazúa, pero como siempre, desde adolescente  evita hablar de sus problemas íntimos a la prensa y en este vez, no fue la excepción.

La entrevistaron sobre el caso de Gerardo que ha declarado públicamente en sus redes y a los periodistas, que la cantante le esconde personalmente a su hijo,  y ha dado instrucciones a su servicio doméstico en Miami, donde vive que si llega el también cantante a la casa de Paulina, por ningún motivo le permitan el acceso.

La Chica Dorada, desde su rompimiento con Gerardo, nunca habló del motivo de la fractura como pareja y ahora menos de los problemas legales que tienen para que le permita ver a su hijo fulano y cuando le preguntan sobre este tema, responde: “la ropa sucia se lava en casa”

Esta relación empezó como un relámpago en La Voz México ( así se llamaba entonces), cuando Gerardo era concursante y Paulina era couch, que súbitamente el norteño, besó en la boca a Paulina y de ahí nació una relación comprometida porque el cantante estaba casado y por su relación con la rubia acabó su matrimonio.

De manera que, por el lado de Paulina, no vamos a saber detalles del problema que vive que con Gerardo, pero éste se encargará de hacer público el conflicto. En todo caso el escándalo le beneficia para su popularidad.