Demi Lovato no ha tenido reparo alguno a la hora de desprenderse de su lujosa mansión angelina, situada concretamente en el exclusivo barrio de Hollywood Hills, por medio de una operación inmobiliaria que le ha supuesto ligeras pérdidas económicas, o notables según la perspectiva con la que se analice. Según la prensa estadounidense, la estrella de la música pedía inicialmente $9 millones de dólares por la propiedad que adquirió en el año 2016 a un precio de $8.3 millones. Sin embargo, con el paso del tiempo, sus asesores le recomendaron que rebajara la cantidad que pedía por ella para hacerla así más apetecible para los inversores, y en 2019 volvió a ponerla en el mercado por $8.9 millones de dólares. Finalmente, la intérprete solo ha podido deshacerse de la vivienda, la cual cuenta con su propia piscina, siete cuartos de baño, un bar y unas impresionantes vistas del área de Laurel Canyon, tras encontrar a un comprador dispuesto a abonar $8.25 millones de dólares por ella: una oferta que, dadas las circunstancias y la tendencia a la baja del mercado, no ha podido rechazar. Se desconoce en estos momentos dónde está pasando Demi su período de confinamiento forzoso, derivado obviamente de la crisis sanitaria del coronavirus, pero en unas declaraciones recientes ella misma admitía que se encontraba muy cómoda en casa y, por tanto, alejada de las siempre indiscretas miradas de los paparazzi. “Lo curioso de todo esto es que siempre he sido una persona muy casera, porque no me gusta la fama. Me encanta poder llegar a mucha gente a través de mi música, y las redes sociales me ayudan a estrechar esos lazos. Pero en lo que respecta a ser reconocida por la calle o a tener que lidiar con los paparazzi, eso no me agrada en absoluto, así que prefiero quedarme en casa“, aseguraba hace unas semanas.